Sí, al calmar el sistema nervioso, enseña a aceptar el momento presente con mayor serenidad. Transforma la incomodidad de la espera en energía más constructiva. La impaciencia se suaviza en calma.
Con práctica constante, fomenta paciencia y tolerancia. Las personas reaccionan con más sabiduría y menos frustración ante retrasos o contratiempos.
Miércoles, 27 Agosto 2025 00:00
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